Hace casi un año creé este espacio sin intención de usarlo de manera inmediata. Simplemente lo creé y lo guardé convencido de que ya llegaría el momento de usarlo.
Ese momento llegó de la manera más impensada.
Ocurre que en cierto seminario del que estoy participando se nos encomendó, como una de la tareas obligatorias, crear una página web o un espacio en alguna de las llamadas redes sociales o un grupo...o un blog. Y aquí estoy.
La exigencia también hablaba de "... matemática, física o química..." y ahí ya me corrí un poco del lugar prefijado, ante todo porque no soy matemático ni físico ni químico. Mi trabajo más bien tiene que ver con la enseñanza de algunas de esas disciplinas y, de manera más amplia, con la educación.
Por otra parte, si bien trabajo en mas de una unidad académica de la UNCo, es sabido que quien mucho abarca, poco aprieta, así que decidí enfocarme en una sola. Y dado que es en la Facultad de Turismo donde tengo la mayor antigüedad, opté por centrar allí la temática del blog.
Tengo a mi disposición, entonces, un espacio al que podrá acceder cualquier persona que ande navegando por la red de redes pero que comenzará a desarrollarse para cumplir con cierta exigencia académica. y digo comenzará porque, de continuar escribiendo cosas aquí, llegará un momento (más temprano que tarde) en que esto habrá de tomar el incierto rumbo de los tomates.
Delicado será, entonces, el equilibrio que tendré que lograr entre aquello que satisfaga las exigencias académicas del seminario y lo que resulte interesante a cualquier psersona que, intencionadamente o por accidente, visite esta página.
Y pensándolo un poco... esa búsqueda de equilibrio...¿No es acaso típica de la actividad docente? ¿No es característico de esta profesión tener que armonizar las pretensiones administrativo - curriculares con el interés de nuestros alumnos? Mmmmmmmmmm... no lo sé. Es una pregunta nomás.
Por cierto, y como para que nos vayamos conociendo, sepan ustedes que una de mis características más destacadas es que tengo la lengua mucho más rápida que el cerebro, de modo que (espero) sabrán disculpar las muchas tonterías que, en sucesivas entradas, iré volcando aquí.
¡Ah!... casi me olvido. Me está faltando explicitar los motivos por los que opté por el blog en detrimento de las otras opciones.
Como se imaginarán, alguna vez registré nombres para grupos, tanto en Google como en Yahoo y tengo alguna que otra cuenta tanto en Facebook como en Twitter. Asimismo cuneto con un buen poco de material (especialmente de matemática recreativa) acumulado a través de los años, como para sostener una página web. Entonces... ¿Por qué un blog?
Simplemente...por vagancia. Un blog no requiere tanto mantenimiento como (y es más simple de actualizar que) una pagina web, no hay que dedicarle tanto tiempo como a un grupo (cuando sus miembros son muy activos, los grupos exigen mucha dedicación de parte del administrador), no me obliga a hacer varias entradas para decir una única cosa (Twitter acepta hasta 140 caracteres por mensaje) y permite que cualquiera opine sin necesidad de solicitar, de antenmano, que lo acepte, como Facebook (sus espacios abiertos suelen llenarse de publicidades y cosas por el estilo). Un blog resulta ser, entonces, el espacio ideal para plantear tranquilos debates, para intercambiar opiniones y para compartir recursos. Por supuesto que también es el lugar más propicio para mandar fruta sin ningún tipo de control.
Que es exactamente lo que me propongo hacer.
Ya conversaremos.